AlzheimerHasta hace dos meses la sentaba en la terraza y le ponía en la mano una ramita de jazmín. Se pasaba el tiempo mirándola, oliendo sus flores y cantando.
Ayer le di la ramita para que la oliera. A los pocos minutos se la había comido.
Pasamos la vida tirando, y buscando, mensajes en una botella. <---Cultura es todo lo que nos une, incultura lo que nos separa --->















Las atrocidades cometidas en el siglo XX nos han inmunizado contra esta clase de prestigios. Ahora bien, aquí sólo se trata de salvar la última autenticidad de los verdaderos creadores. Volvamos al desiderátum de Baudelaire. Obviamente, no se puede ser sublime sin interrupción, pero lo que sí cabe es ese mentado apetito permanente de "verdad total", un apetito que subyace incluso debajo de las mentiras y las bellaquerías. Y eso es lo que finalmente cuenta."

Rosa Montero, en El País de hoy:
El mes pasado, los campamentos saharauis fueron arrasados por unas inundaciones. Los refugiados llevan treinta años malviviendo en la precariedad de los pedregosos y paupérrimos campamentos, y en ese tiempo han conseguido levantar un mundo de la nada. Han organizado una eficiente estructura administrativa, han desarrollado un proyecto de nación, han preparado un borrador de Constitución plenamente democrática, según la cual hombres y mujeres tienen los mismos derechos, nadie puede ser discriminado por su nacimiento, raza, religión u opinión; se garantiza la libertad de expresión y queda abolida la pena de muerte. Qué lujo de país para el Magreb y para el mundo entero: cuando al fin el conflicto se resuelva y los saharauis recuperen su tierra, podremos tener un islam plenamente moderno y tolerante como modelo. Además, los saharauis también son modélicos en su lucha porque no han recurrido al terrorismo. ¿No habría que recompensar esa actitud, precisamente? ¿Y demostrar al mundo que, si escoges no matar, puedes tener más éxito?
Todo ese asombroso esfuerzo de reconstrucción, de modernidad y de progreso se ha llevado a cabo, como digo, en las condiciones de vida más penosas. Día tras día, con un empeño titánico, han ido erigiendo sus ciudades. Escuelas, hospitales y centros administrativos fueron edificados heroica y dolorosamente con adobe, porque en el feroz desierto de la hamada no se dispone de otra cosa. Y ese pobre barro amasado con sudor y con lágrimas es el símbolo mismo de su apuesta por la civilidad y por el futuro. Ahora sus milagrosos castillos de arena han sido destruidos por la riada: se han perdido más de la mitad de las casas de adobe y 19.000 familias se han quedado sin nada (para enviar ayuda: Amigos del Pueblo Saharaui de Madrid, cuenta 2038-1016-31-6000727045). Es un golpe muy duro, pero conseguirán salir adelante. Y seguirán luchando y oponiendo un modelo de sociedad democrática frente a la tropelía arcaica y represiva de Marruecos, hasta que comprendamos que la victoria saharaui no es sólo moralmente justa, sino que es además lo que más nos conviene.


Vuelta al mundo de manifestaciones cada vez más violentas con The Independent (Londres), comenzando por 'Afghanistan donde cuatro personas murieron ayer en enfrentamientos con la policía. Iáan, Somalia, Indonesia, Nueva Zelanda, India, Tailandia: el lunes, alrededor de todo el globo los musulmanes han clamado su cólera. En Chechenia, el primer ministro proruso y musulmán Ramzan Kadyrov ha expulsado a las ONG danesas. El New York Times cuenta como los diplomáticos occidentales insisten ante sus homólogosd el mundo musulmán con el fín de que se llame a la calma. Siempre caústico, Asia Times (Bangkok) pretende demostrar que los musulmanes”son incapaces de aceptar una broma”. Después de los actos de vandalismo perpetrados el domingo en el sector cristiano de Beirut, el periódico L'Orient-Le Jour s e inquieta de ver el Líbano “ acercarse al ojo del ciclón”. Al-Jazeera (Doha) entrevista a un nuevo diputado de Hamas, Aziz Duwaik, profesor de urbanismo, según el cual "la libertad de prensa es un ideal formidable” pero añade que "el Holocausto comenzó con unos dibujos como estos sobre los judíos".
En un artículo muy interesante de El País de hoy, Rosa Montero hace una reflexión sobre los verdaderos motivos de estas revueltas: "... la clave subterránea de todo este dolor y esta desgracia: en el sentimiento de humillación. Imagina a esos estudiantes ricos, herederos de viejos apellidos y orgullosos de sus tradiciones culturales, llegando a las universidades y siendo menospreciados por unos compañeros de estudios occidentales más pobres que ellos, quizá menos cultos; unos míseros plebeyos, en fin, que apenas si hubieran alcanzado la categoría de sirvientes en las sociedades arcaicas y casi feudales de las que provenían los arrogantes señoritos árabes. Debió de parecerles algo inadmisible. Creo que el ser humano lo puede soportar todo menos la humillación, lo cual, bien mirado, resulta incluso alentador. Hitler creó su infierno sobre el agudo sentimiento de humillación de los alemanes de entreguerras, aplastados por las denigrantes condiciones del Tratado de Versalles. Indignidad presente más grandeza perdida: he aquí una fórmula fatal que nos vuelve locos. ".....




