
¿Esto es el cielo?, piensa en gran jerarca. ¿Ni la Santísima Trinidad-Yavé-Alá eran el Dios verdadero?, reflexiona con pavor. ¿ El Gran Manitu de los Siux es el verdadero Dios?...
Después del asombro inicial se deja llevar por el galope del caballo, y con la cabellera al aire da gracias al Gran Manitu, disfruta del momento y del Verdadero Cielo, de la caza y de la magnificiencia de la naturaleza que le envuelve.