Mi
mundo se encuentra en un universo paralelo a éste y en un planeta
llamado Terabithia, que tarda 153 días en dar la vuelta completa a
su sol. Es un mundo en el que los humanos se encuentran en perfecta
armonía con la naturaleza, con las plantas y con el resto de
animales.
Se
respeta la biodiversidad y, precisamente, por eso es un mundo con
muchas posibilidades de aplicación de las soluciones de la
naturaleza a los problemas de la sociedad y del resto de especies que
lo pueblan. La naturaleza lleva millones de años encontrando la
mejor solución a todos los problemas y aprendemos de ella respetando
todos sus recursos vivos.
Existen
grupos nacionales que conservan su antigua cultura y su lengua, pero
hay un idioma común llamado esperanthio que sirve de vínculo para
comunicarse y un gobierno global y democrático en Terabithia. Ya no
existen naciones independientes, pues en el pasado fueron el origen
de muchas guerras. Todas las diferentes culturas se cuidan y se
fomenta su desarrollo: ahora no son fuente de problemas sino un
instrumento de unión entre los terabithianos, como debe ser toda
expresión de cultura.
Siguen
habiendo religiones como antaño, pero se ha llegado a la conclusión
que todas adoran a un mismo Dios, aunque cada una lo llama de una
forma diferente. Lo primero que se enseña en las escuelas es el
respeto a los demás por encima de cualquier idea religiosa: Dios nos
ha hecho iguales en derechos y diferentes en aptitudes. También se
han eliminado por ello el origen religioso de las antiguas guerras
que diezmaron Terabithia.
En
el pasado más remoto, en la llamada Edad Salvaje, existió una
sociedad llamada de consumo que casi acabó con el planeta y con toda
la vida sobre él. Se criaban los animales como cosas, sin respetar
su dignidad. Se experimentaba con ellos y se les sacrificaba
haciéndoles sufrir innecesariamente, sólo importaban los
beneficios, el dinero que se iba a conseguir. Todo eso cambió, se
fue adaptando el crecimiento de la sociedad al respeto de todos los
seres vivos y se fue desterrando el interés egoísta a favor del
interés general y no sólo del interés particular y humano. Al
final todos ganamos, porque esa sociedad acabó por tratar igual de
mal a los humanos más débiles y más pobres, y ese maltrato y las
diferencias de riqueza también fueron el origen de más y más
conflictos y guerras.

En
Terabithia, como se ha comentado, se respeta la naturaleza y el medio
ambiente, por lo que la energía proviene de fuentes renovables: el
sol, el viento, las mareas, geotermia, etc. Y las casas se adaptan al
entorno optimizando al máximo la energía y aprovechando el
reciclaje de todo lo que se consume.
El
trabajo más pesado lo hacen las máquinas, tanto en las fábricas
como en las calles (tareas de limpieza y mantenimiento) o en las
casas. Las personas realizan el trabajo creativo, unas veces en las
oficinas (si es necesario) o desde la propia casa. Las empresas se
consideran no sólo desde el punto de vista puramente económico,
sino también social. Se ha llegado a un equilibrio entre su función
social y económica. Ese difícil equilibrio, en el pasado, también
fue el origen de graves conflictos que afortunadamente han
desaparecido gracias a una buena gestión socio-económica en el día
a día.
La
familia más primitiva, en Terabithia, estaba formada por dos
terabithianos de diferente sexo y su descendencia. En la actualidad
existen familias diferentes a la tradicional que son respetadas y
gozan de los mismos derechos. En cualquier tipo de familia todos
contribuyen por igual, en la medida de sus posibilidades, en las
labores domésticas. Existe una educación dentro de la familia y
otra educación que se da en el colegio. En esa educación se
favorece la imaginación y la creatividad sin olvidarse de una serie
de materias educativas necesarias que deben conocerse. Se estudia y
experimenta con la ciencia, la técnica y las artes. Se trata de
educar con un grado importante de diversión y respeto por los demás.
Finalmente, después de mucho tiempo se ha acabado con el acoso
escolar, todo aquello acabó con el final de la Edad Salvaje.

La
educación ha hecho de Terabithia un mundo feliz, pero todavía es
necesaria la policía, afortunadamente su necesidad es cada vez
menor. Existe un sistema de derechos y deberes fundamentales de los
individuos que permite la convivencia de todos en sociedad. Al
alcanzar todos los terabithianos una buena educación los conflictos
son mínimos, pero existen porque a pesar de todo no son seres
perfectos y una sociedad debe tener eso muy en cuenta. Las penas son
proporcionales y siempre pensando en la reinserción del delincuente.
La persona y el respeto a la misma está en el centro de todas las
leyes, el dinero es importante, pero lo es mucho más su interés
social.

Como
las máquinas hacen el trabajo más pesado, los terabithianos tienen
mucho tiempo para dedicarlo a sus aficiones, a escuchar música, a
leer, a pasear y disfrutar con los amigos y la familia, a los
deportes, a los juegos, etc. En Terabithia existe una industria del
ocio muy floreciente y se fomenta tanto las artes como las ciencias.
De hecho, la filosofía y las reflexiones filosóficas más o menos
elevadas son muy apreciadas, al igual que los coloquios sobre temas
de actualidad y de interés general.
El
terabithiano es un ser respetuoso con el entorno, con los otros
terabithianos y con los demás seres vivos del planeta. Es feliz
teniendo esa relación de respeto y queriendo a su familia y a sus
amigos, y considerando que ningún ser vivo es ajeno a él. Porque la
vida en Terabithia es una y todos sus seres son hermanos, con mayor o
menor capacidad, pero hermanos.
En
Terabithia, la medicina y la técnica están muy avanzadas, la gente
vive el equivalente a unos 240 años terrestres. Desde pequeños son
educados en la comprensión y en el respeto a la naturaleza y a sus
ciclos necesarios como son la vida y la muerte. Se vive intensamente,
pero se entiende que la vida es mucho más que nuestra propia vida y
que la muerte es necesaria para el progreso de la naturaleza.

La
muerte se ve como natural, pero ya no se comen a otros animales ni
plantas, existe una tecnología capaz de desarrollar proteínas
animales y vegetales de forma sintética e industrial sin provocar la
muerte a ningún ser vivo. Sin embargo existen grandes extensiones de
tierra y de mar que están libres de la influencia humana. En estos
parques naturales, los animales y las plantas están en completa
libertad y actúan de forma completamente natural. Estos parques son
una fuente inagotable de estudios y de observación por parte de los
terabithianos, pero sin que éstos se entrometan para nada en su
funcionamiento natural.
Estos
parques y la propia educación mantienen a los terabithianos pegados
a la naturaleza y a sus leyes. Allí unos animales cazan a otros y
existe una armonía entre ellos y todo el entorno. La observación y
el estudio de la naturaleza salvaje es una fuente de saber y de
riqueza en Terabithia.